1) “La organización del futuro”
Para el futuro próximo, el mundo de los negocios no ha presentado el más
mínimo indicio de que su ritmo de cambio vaya a disminuir de velocidad. Pero lo
más probable es que la competencia en la mayor parte de las industrias se
acelere en el transcurso de las próximas décadas.
La globalización de la economía junto a tendencias tecnológicas y
sociales relacionadas, impulsaran enfrentamientos, con terribles riesgos y
maravillosas oportunidades entre las empresas.
El sentido de premura elevado contribuye enormemente a completar todas
las etapas de un proceso de transformación. Si el ritmo de cambio externo
continua aumentando, entonces el sentido de urgencia de la organización
triunfadora del siglo XXI tendrá que ser medio o elevado todo el tiempo.
El que prevalezca un nivel de premura más elevado, significa un estado
en el que la complacencia está de hecho ausente, en el que la gente
continuamente busca tanto problemas como oportunidades, y en el que la norma es
“hazlo ahora”. Mantener elevado el sentido de premura requerirá sistemas de información
en cuanto a desempeño que son muy superiores a lo que generalmente observamos
hoy en día.
Actualmente, los empleados representativos de empresas representativas
siguen recibiendo muy poca información sobre su desempeño, el desempeño de su
grupo o departamento, y el desempeño de la empresa.
Las culturas corporativas del siglo XXI tendrán que valorar las
discusiones francas mucho más de lo que lo hacen hoy en día, para crear los
sistemas de información y utilizar sus aportaciones de manera productiva.
Los factores esenciales para
aplastar la competencia están constituidas por la combinación de datos válidos
procedentes de varias fuentes externas, la comunicación amplia de dicha
información dentro de la organización y la buena voluntad para manjar de manera
honesta la retroalimentación.
En la alta dirección no es esencial el trabajo en equipo; este resulta
necesario para enfrentar transformaciones periódicas, pero la mayor parte del
tiempo va a seguir funcionando el viejo modelo. En un mundo que se desplaza con
rapidez, el trabajo en equipo resulta de gran utilidad casi todo el tiempo. En
las empresas, la sucesión de los más altos directivos podría constituir un
proceso para elegir directivos podría constituir un proceso para elegir cuando
menos el núcleo de un equipo sensato desde el primer día, el presidente
ejecutivo se encontrará en una posición mucho más ventajosa para integrar la
clase de colisión que se requiere para manejar el cambio.
En la última década es que se ha prestado atención al desarrollo de
lideres, personas capaces de crear y comunicar visiones y estrategias. Si no
contamos con el número suficiente de lideres, la visión, la comunicación y el
facultar a los empleados, los cuales componen el núcleo de la transformación,
sencillamente no se darán lo suficientemente bien ni con la rapidez necesaria
para satisfacer nuestras necesidades y expectativas. La mayor parte de las
habilidades complejas del liderazgo surgen a lo largo de décadas, motivo por el
cual cada vez hablamos más del “aprendizaje a lo largo de toda la vida”.
Las organizaciones que no permiten que los individuos florezcan, se
pongan a prueba y crezcan, con frecuencia distribuyen el liderazgo.
Las organizaciones triunfadoras del siglo XXI tendrán que convertirse
más bien en incubadoras de liderazgo, y a su vez, el desarrollo de dicho
liderazgo exigirá estructuras más planas y delgadas, con culturas menos
controladoras y más tendientes a riesgos.
Para tratar que la gente dirija, primero en pequeña escala, hay que
estimularla, tanto para contribuir a que la organización de adapte a las
circunstancias cambiantes como para ayudarse a sí misma para crecer.
El mundo de los negocios requiere del corazón y el intelecto de todos
los integrantes de la fuerza de trabajo para enfrentar las realidades
cambiantes. Hay que facultar lo suficiente a los empleados para que la
información critica sobre la calidad no permanezca inútil en la mente de los
trabajadores.
Facultar constantemente en un mundo en cambio continuo funciona de
manera óptima en organizaciones en las cuales los altos directivos se centran
en el liderazgo y en las que delegan la mayor parte de las responsabilidades
administrativas a los niveles más bajos.
El facultar a los empleados significa que se proporcionará una jerarquía
más plana, existirá menos burocracia y las organizaciones tendrán mayor
inclinación a correr riesgos.
Administración
delegada para un desempeño excelente en el corto plazo
Apuntar hacia un futuro mejor es maravilloso, pero si los logros a corto
plazo no nos demuestran que vamos por el camino correcto, difícilmente
encontraremos la oportunidad de poner en practica cabalmente nuestra visión.
Tanto la capacitación como los sistemas siguen estando diseñadas para
satisfacer las necesidades de un nivel de mandos intermedios muy inflado. Es
preciso tener cierto nivel mínimo en la jerarquía para merecer un estimulo en
materia de capacitación. Existen tres motivos principales por los que no se
debe proporcionar información a toda la gente, estos son:
1. Por motivos de seguridad.-
2. Porque no van a saber que hacer con la información.
3. Debido al costo.-
La gente y los grupos mantienen interconexiones internas innecesarias
con las organizaciones. En algunas empresas, esta interdependencia tan ineficaz
es prácticamente abrumadora, y convierte la transformación fundamental en un
asunto irremediable complicado.
En el siglo XXI, el ámbito de
los negocios será tan volátil que obligara a un mayor numero de organizaciones
a coordinar sus subunidades con gran rapidez y a un costo bajo. La presencia de
menos telarañas estructurales y menos polvo procesal hará que las superficies
sean más eficientes.
La organización efectiva del próximo siglo analizará vínculos con mayor
regularidad, para eliminar aquellos que ya no sean pertinentes. Los vínculos
representan poder para ciertas personas que luego se muestran renuentes a
cederlo. Los vínculos se convierten en hábitos.
Las culturas pueden facilitar la adaptación si le conceden algún valor
al buen desempeño para los grupos que componen la organización, si realmente
apoyan el liderazgo y la administración competentes, si estimulan el trabajo en
equipo entre los altos directivos, y si exigen un mínimo de niveles, burocracia
e independencias.
Generar culturas así constituye un ejercicio en materia de
transformación: Elevar el nivel de premura, integrar la coalición conductora, y
así sucesivamente.
Es necesario acostumbrarse al ritmo del cambio.
Las empresas adaptables con culturas adaptables constituyen maquinas
competitivas sorprendentes. Elaboran productos y servicios de la más alta
calidad con mayor rapidez. Cuando cuentan con menos recursos y patentes, o con
menos participación de mercado, compiten y triunfan una y otra vez.
Existe un gran número de diferencia entre la organización del siglo XX y
la del siglo XXI, entre estas:
-
La del siglo XX la estructura:
es burocrática; con múltiples niveles; organizada con la expectativa de que la
alta dirección va a administrar; caracterizada por políticas y procedimientos
que generan innumerables y complicadas interdependencias internas.
-
En la del siglo XXI la estructura:
no es burocrática, con menos reglas y empleados; limitada a menos niveles;
organizada con la expectativa de que la alta de dirección va a dirigir, y los
empleados de menor nivel a administrar; caracterizada por políticas y
procedimientos que generan la interdependencia interna mínima requerida para
servir a los clientes.
-
Los sistemas del siglo XX: dependen
de menos sistemas de información en cuanto a desempeño; distribuyen datos sobre
desempeño únicamente a los ejecutivos; ofrecen capacitación administrativa y
sistema de apoyo a los ejecutivos de primer nivel.
-
En la del siglo XXI los sistemas:
depende de numerosos sistemas de información en cuanto a desempeño y
proporcionan datos sobre los clientes; difunden los datos en cuanto a
desempeño; ofrecen capacitación administrativa y sistema de apoyo a mucha
gente.
-
En la cultura del siglo XX:
es centrada hacia el interior de las empresas; centralizada; política; opuesta
a los riesgos; lenta para la toma de decisiones.
-
En la cultura del siglo XXI: es
orientada hacia el exterior; faculta a los empleados; abierta y franca; mas
tolerante respecto a los riesgos y expedida para la toma de decisiones.
1) El liderazgo y el aprendizaje perpetuo
El liderazgo es la clave para crear y sostener la clase de organización
triunfadora del siglo XXI, no solo en la cumbre de la jerarquía, sino también
en todos los niveles de la empresa.
Tanto el empleado como el administrador del siglo XXI necesitara saber
mucho sobre liderazgo. Estas habilidades harán factible construir empresas
dinámicas y adaptables.
En mundo estático, podemos prender todo lo que necesitamos saber en la
vida cuando llegamos a los 15 años de edad, y somos pocos los llamados para
proporcionar liderazgo.
Conforme se intensifique el ritmo de cambio, la voluntad y la capacidad
para continuar desarrollándose se convertirán en elementos centrales para el
éxito profesional del individuo y para el éxito económico de las
organizaciones.
El valor de la capacidad competitiva
Existen dos elementos sobresalientes: impulso competitivo y aprendizaje
perpetuo. Estos factores brindan una ventaja a través de la generación de una
capacidad competitiva extraordinariamente firme. El impulso competitivo
contribuía a generar el aprendizaje perpetuo, lo cual incrementaba los niveles
de habilidad y conocimiento, especialmente habilidades para el liderazgo.
Mediante el uso de estas técnicas simples personas continúan creciendo,
y otros se estancan o decaen. Como resultado de ello, se sienten cada vez más
confortables ante los cambios, actualizan el potencial de liderazgo que poseen,
y contribuyen a que sus empresas se adapten a una economía global que se
transforma con gran rapidez.
Relación del aprendizaje, habilidades de aprendizaje y capacidad de
éxito en el futuro.
Historia personal
Ø
Capacidades heredadas
Ø
Experiencias de la niñez
Ø
Experiencias educativas y laborables
Impulso competitivo
Ø
Nivel de estándares
Ø
Deseo de hacerlo bien
Ø
Seguridad en las situaciones de competencia
Aprendizaje perdurable
Ø
Deseo de afrontar retos nuevos
Ø
Deseo de proyectarse honestamente
en éxitos y fracasos
Capacidades y habilidades
Ø
Conocimientos
Ø
Habilidades de líder
Ø
Otras habilidades
Capacidad competitiva
Capacidad de enfrentar un entorno cada vez más competitivo y una
economía con cambios rápidos.
El poder del crecimiento combinado
El secreto de la capacidad para desarrollar liderazgo y otras aptitudes
está estrechamente relacionado con el poder del crecimiento combinado.
La estabilidad, la reglamentación y la prosperidad reducirían la
competencia junto con la necesidad de crecimiento, las habilidades de liderazgo
y la transformación.
La estabilidad, la reglamentación y la prosperidad reducirían la
competencia junto con la necesidad de crecimiento las habilidades de liderazgo
y la transformación.
En el siglo XXI, tanto las organizaciones como los individuos se verán
obligados a aprender, transformarse y volverse a inventar constantemente.
Inevitablemente, el correr riesgos genera éxitos más grandes, y fracasos
también más grandes. Los eternos estudiosos reflexionan con humildad y
honestidad sobre sus experiencias par aprender de ellas. Estos suelen solicitar
opiniones o ideas de otros; ellos creen que con el enfoque apropiado pueden
aprender de cualquier persona prácticamente en cualquier circunstancia.
Una de las características de los eternos estudiosos es escuchar con
atención y lo hace con la mente abierta, lo cual les proporcionará
retroalimentación precisa sobre el efecto de sus acciones.
El correr riesgos trae consigo fracasos y éxitos al mismo tiempo. Hacer
reflexiones honestas, escuchar, solicitar opiniones y tener apertura generan
malas noticias y retoalimentación negativa e ideas interesantes a la vez.
Los eternos estudiosos vencen la tendencia humana natural de alejarse o
abandonar los hábitos que producen dolor en el corto plazo.
Lo más importante es que sus objetivos y aspiraciones facilitan el
desarrollo de la humanidad, la apertura, la voluntad par correr riesgos y la
capacidad para escuchar. Dichos objetivos y aspiraciones los estimulan, ubican
sus logros en una perspectiva humilde, y les ayudan a soportar el dolor a coto
plazo asociado con el crecimiento.
Existen algunos hábitos mentales que fundamentan el aprendizaje
perpetuo, estos son:
Ø
Correr riesgos: Es decir, la
voluntad para obligarse a sí mismo a abandonar su zona de comodidad.
Ø
Hacer reflexiones humildes: Es
la elevación honesta de los éxitos y fracasos propios, en especial estos
últimos.
Ø
Solicitan opiniones, recopilación agresiva de información e idea de los demás.
Ø
Escuchar con atención: Propensión
para escuchar a los demás.
Ø
Apertura ante las ideas nuevas:
voluntad para ver la vida con la mente abierta.
Algunas de las carreras profesionales exitosas del siglo XXI serán más
dinámicas. La mayor incertidumbre y volatilidad prevalecidas tienden a resultar
incomodas por la gente en un principio. Los beneficios pueden ser
significativos. Las personas que aprenden a dominar caminos profesionales más
volátiles también, aprenden a sentirse más cómodos ante el cambio en términos
generales, se vuelven más capaces se participar en las transformaciones
organizacionales. Desarrollan más fácilmente al potencial de liderazgo que
poseen. Al contar con un mayor nivel de liderazgo, se ubican en una mejor
posición para ayudar de manera significativa los resultados más importantes, a
la vez que reducen al mínimo los dolorosos efectos del cambio.
Existen innumerables motivos por los cuales muchas personas continúan
aferradas al modelo profesional y de crecimiento del siglo XX. En ocasiones el
problema es la complacencia. Otras veces no tienen una visión clara del siglo
XXI, y por lo tanto no saben en qué sentido tiene que cambiar.
Lo mejor será que la mayoría de nosotros empecemos a aprender cómo
enfrentar el cambio, cómo desarrollar el potencial de liderazgo que pudiéramos
poseer, y cómo ayudar a nuestras organizaciones en el proceso de
transformación. Será mejor que la mayoría
de nosotros demos el salto hacia el futuro, a pesar de los riesgos que
esto implique.
Quienes hoy en día se encuentran a la cabeza de las empresas y alientan
a los demás a dar el salto hacia el futuro, quienes los ayudan a vencer los
temores naturales, y quienes en consecuencia amplían la capacidad de liderazgo
en sus organizaciones, son personas que brindan un servicio profundamente
importante para comunidad humana entera.