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III.         Implicaciones para el siglo XXI

 

1) “La organización del futuro”

Para el futuro próximo, el mundo de los negocios no ha presentado el más mínimo indicio de que su ritmo de cambio vaya a disminuir de velocidad. Pero lo más probable es que la competencia en la mayor parte de las industrias se acelere en el transcurso de las próximas décadas.

La globalización de la economía junto a tendencias tecnológicas y sociales relacionadas, impulsaran enfrentamientos, con terribles riesgos y maravillosas oportunidades entre las empresas.

 

Un sentido de premura persistente

El sentido de premura elevado contribuye enormemente a completar todas las etapas de un proceso de transformación. Si el ritmo de cambio externo continua aumentando, entonces el sentido de urgencia de la organización triunfadora del siglo XXI tendrá que ser medio o elevado todo el tiempo.

El que prevalezca un nivel de premura más elevado, significa un estado en el que la complacencia está de hecho ausente, en el que la gente continuamente busca tanto problemas como oportunidades, y en el que la norma es “hazlo ahora”. Mantener elevado el sentido de premura requerirá sistemas de información en cuanto a desempeño que son muy superiores a lo que generalmente observamos hoy en día.

Actualmente, los empleados representativos de empresas representativas siguen recibiendo muy poca información sobre su desempeño, el desempeño de su grupo o departamento, y el desempeño de la empresa.

Las culturas corporativas del siglo XXI tendrán que valorar las discusiones francas mucho más de lo que lo hacen hoy en día, para crear los sistemas de información y utilizar sus aportaciones de manera productiva.

 Los factores esenciales para aplastar la competencia están constituidas por la combinación de datos válidos procedentes de varias fuentes externas, la comunicación amplia de dicha información dentro de la organización y la buena voluntad para manjar de manera honesta la retroalimentación.

 

El trabajo en equipo en la Alta Dirección

En la alta dirección no es esencial el trabajo en equipo; este resulta necesario para enfrentar transformaciones periódicas, pero la mayor parte del tiempo va a seguir funcionando el viejo modelo. En un mundo que se desplaza con rapidez, el trabajo en equipo resulta de gran utilidad casi todo el tiempo. En las empresas, la sucesión de los más altos directivos podría constituir un proceso para elegir directivos podría constituir un proceso para elegir cuando menos el núcleo de un equipo sensato desde el primer día, el presidente ejecutivo se encontrará en una posición mucho más ventajosa para integrar la clase de colisión que se requiere para manejar el cambio.

 

Personas capaces de crear y comunicar una visión

En la última década es que se ha prestado atención al desarrollo de lideres, personas capaces de crear y comunicar visiones y estrategias. Si no contamos con el número suficiente de lideres, la visión, la comunicación y el facultar a los empleados, los cuales componen el núcleo de la transformación, sencillamente no se darán lo suficientemente bien ni con la rapidez necesaria para satisfacer nuestras necesidades y expectativas. La mayor parte de las habilidades complejas del liderazgo surgen a lo largo de décadas, motivo por el cual cada vez hablamos más del “aprendizaje a lo largo de toda la vida”.

Las organizaciones que no permiten que los individuos florezcan, se pongan a prueba y crezcan, con frecuencia distribuyen el liderazgo.

Las organizaciones triunfadoras del siglo XXI tendrán que convertirse más bien en incubadoras de liderazgo, y a su vez, el desarrollo de dicho liderazgo exigirá estructuras más planas y delgadas, con culturas menos controladoras y más tendientes a riesgos.

Para tratar que la gente dirija, primero en pequeña escala, hay que estimularla, tanto para contribuir a que la organización de adapte a las circunstancias cambiantes como para ayudarse a sí misma para crecer.

 

Facultar a la mayoría de los empleados

El mundo de los negocios requiere del corazón y el intelecto de todos los integrantes de la fuerza de trabajo para enfrentar las realidades cambiantes. Hay que facultar lo suficiente a los empleados para que la información critica sobre la calidad no permanezca inútil en la mente de los trabajadores.

Facultar constantemente en un mundo en cambio continuo funciona de manera óptima en organizaciones en las cuales los altos directivos se centran en el liderazgo y en las que delegan la mayor parte de las responsabilidades administrativas a los niveles más bajos.

El facultar a los empleados significa que se proporcionará una jerarquía más plana, existirá menos burocracia y las organizaciones tendrán mayor inclinación a correr riesgos.

 

Administración delegada para un desempeño excelente en el corto plazo

Apuntar hacia un futuro mejor es maravilloso, pero si los logros a corto plazo no nos demuestran que vamos por el camino correcto, difícilmente encontraremos la oportunidad de poner en practica cabalmente nuestra visión. Tanto la capacitación como los sistemas siguen estando diseñadas para satisfacer las necesidades de un nivel de mandos intermedios muy inflado. Es preciso tener cierto nivel mínimo en la jerarquía para merecer un estimulo en materia de capacitación. Existen tres motivos principales por los que no se debe proporcionar información a toda la gente, estos son:

1.     Por motivos de seguridad.-

2.     Porque no van a saber que hacer con la información.

3.     Debido al costo.- 

 
Nada de interdependencia innecesaria

La gente y los grupos mantienen interconexiones internas innecesarias con las organizaciones. En algunas empresas, esta interdependencia tan ineficaz es prácticamente abrumadora, y convierte la transformación fundamental en un asunto irremediable complicado.

  En el siglo XXI, el ámbito de los negocios será tan volátil que obligara a un mayor numero de organizaciones a coordinar sus subunidades con gran rapidez y a un costo bajo. La presencia de menos telarañas estructurales y menos polvo procesal hará que las superficies sean más eficientes.

La organización efectiva del próximo siglo analizará vínculos con mayor regularidad, para eliminar aquellos que ya no sean pertinentes. Los vínculos representan poder para ciertas personas que luego se muestran renuentes a cederlo. Los vínculos se convierten en hábitos.

 
Una cultura corporativa adaptable

Las culturas pueden facilitar la adaptación si le conceden algún valor al buen desempeño para los grupos que componen la organización, si realmente apoyan el liderazgo y la administración competentes, si estimulan el trabajo en equipo entre los altos directivos, y si exigen un mínimo de niveles, burocracia e independencias.

Generar culturas así constituye un ejercicio en materia de transformación: Elevar el nivel de premura, integrar la coalición conductora, y así sucesivamente.

Es necesario acostumbrarse al ritmo del cambio.

Las empresas adaptables con culturas adaptables constituyen maquinas competitivas sorprendentes. Elaboran productos y servicios de la más alta calidad con mayor rapidez. Cuando cuentan con menos recursos y patentes, o con menos participación de mercado, compiten y triunfan una y otra vez.

Existe un gran número de diferencia entre la organización del siglo XX y la del siglo XXI, entre estas:

-        La del siglo XX la estructura: es burocrática; con múltiples niveles; organizada con la expectativa de que la alta dirección va a administrar; caracterizada por políticas y procedimientos que generan innumerables y complicadas interdependencias internas.

-        En la del siglo XXI la estructura: no es burocrática, con menos reglas y empleados; limitada a menos niveles; organizada con la expectativa de que la alta de dirección va a dirigir, y los empleados de menor nivel a administrar; caracterizada por políticas y procedimientos que generan la interdependencia interna mínima requerida para servir a los clientes.

-        Los sistemas del siglo XX: dependen de menos sistemas de información en cuanto a desempeño; distribuyen datos sobre desempeño únicamente a los ejecutivos; ofrecen capacitación administrativa y sistema de apoyo a los ejecutivos de primer nivel.

-        En la del siglo XXI los sistemas: depende de numerosos sistemas de información en cuanto a desempeño y proporcionan datos sobre los clientes; difunden los datos en cuanto a desempeño; ofrecen capacitación administrativa y sistema de apoyo a mucha gente.

-        En la cultura del siglo XX: es centrada hacia el interior de las empresas; centralizada; política; opuesta a los riesgos; lenta para la toma de decisiones.

-        En la cultura del siglo XXI: es orientada hacia el exterior; faculta a los empleados; abierta y franca; mas tolerante respecto a los riesgos y expedida para la toma de decisiones.

 

1)     El liderazgo y el aprendizaje perpetuo

El liderazgo es la clave para crear y sostener la clase de organización triunfadora del siglo XXI, no solo en la cumbre de la jerarquía, sino también en todos los niveles de la empresa.

Tanto el empleado como el administrador del siglo XXI necesitara saber mucho sobre liderazgo. Estas habilidades harán factible construir empresas dinámicas y adaptables.

 

Un prototipo del ejecutivo del siglo XXI

En mundo estático, podemos prender todo lo que necesitamos saber en la vida cuando llegamos a los 15 años de edad, y somos pocos los llamados para proporcionar liderazgo.

Conforme se intensifique el ritmo de cambio, la voluntad y la capacidad para continuar desarrollándose se convertirán en elementos centrales para el éxito profesional del individuo y para el éxito económico de las organizaciones.

            

 El valor de la capacidad competitiva    

Existen dos elementos sobresalientes: impulso competitivo y aprendizaje perpetuo. Estos factores brindan una ventaja a través de la generación de una capacidad competitiva extraordinariamente firme. El impulso competitivo contribuía a generar el aprendizaje perpetuo, lo cual incrementaba los niveles de habilidad y conocimiento, especialmente habilidades para el liderazgo.

Mediante el uso de estas técnicas simples personas continúan creciendo, y otros se estancan o decaen. Como resultado de ello, se sienten cada vez más confortables ante los cambios, actualizan el potencial de liderazgo que poseen, y contribuyen a que sus empresas se adapten a una economía global que se transforma con gran rapidez.

Relación del aprendizaje, habilidades de aprendizaje y capacidad de éxito en el futuro. 

                                                     

Historia personal

Ø      Capacidades heredadas

Ø      Experiencias de la niñez

Ø      Experiencias educativas y laborables

 

Impulso competitivo

Ø      Nivel de estándares

Ø      Deseo de hacerlo bien

Ø      Seguridad en las situaciones de competencia

                     

Aprendizaje perdurable

Ø      Deseo de afrontar retos nuevos

Ø      Deseo de proyectarse honestamente en éxitos y fracasos

                  

Capacidades y habilidades

Ø      Conocimientos

Ø      Habilidades de líder

Ø      Otras habilidades

              

  Capacidad competitiva

Capacidad de enfrentar un entorno cada vez más competitivo y una economía con cambios rápidos.

             

El poder del crecimiento combinado

El secreto de la capacidad para desarrollar liderazgo y otras aptitudes está estrechamente relacionado con el poder del crecimiento combinado.

La estabilidad, la reglamentación y la prosperidad reducirían la competencia junto con la necesidad de crecimiento, las habilidades de liderazgo y la transformación. 

La estabilidad, la reglamentación y la prosperidad reducirían la competencia junto con la necesidad de crecimiento las habilidades de liderazgo y la transformación.

En el siglo XXI, tanto las organizaciones como los individuos se verán obligados a aprender, transformarse y volverse a inventar constantemente.

 

Los hábitos del eterno estudioso

Inevitablemente, el correr riesgos genera éxitos más grandes, y fracasos también más grandes. Los eternos estudiosos reflexionan con humildad y honestidad sobre sus experiencias par aprender de ellas. Estos suelen solicitar opiniones o ideas de otros; ellos creen que con el enfoque apropiado pueden aprender de cualquier persona prácticamente en cualquier circunstancia.

Una de las características de los eternos estudiosos es escuchar con atención y lo hace con la mente abierta, lo cual les proporcionará retroalimentación precisa sobre el efecto de sus acciones.

El correr riesgos trae consigo fracasos y éxitos al mismo tiempo. Hacer reflexiones honestas, escuchar, solicitar opiniones y tener apertura generan malas noticias y retoalimentación negativa e ideas interesantes a la vez.

Los eternos estudiosos vencen la tendencia humana natural de alejarse o abandonar los hábitos que producen dolor en el corto plazo.

Lo más importante es que sus objetivos y aspiraciones facilitan el desarrollo de la humanidad, la apertura, la voluntad par correr riesgos y la capacidad para escuchar. Dichos objetivos y aspiraciones los estimulan, ubican sus logros en una perspectiva humilde, y les ayudan a soportar el dolor a coto plazo asociado con el crecimiento.

Existen algunos hábitos mentales que fundamentan el aprendizaje perpetuo, estos son:

Ø      Correr riesgos: Es decir, la voluntad para obligarse a sí mismo a abandonar su zona de comodidad.

Ø      Hacer reflexiones humildes: Es la elevación honesta de los éxitos y fracasos propios, en especial estos últimos.

Ø      Solicitan opiniones, recopilación agresiva de información e idea de los demás.

Ø      Escuchar con atención: Propensión para escuchar a los demás.

Ø      Apertura ante las ideas nuevas: voluntad para ver la vida con la mente abierta.

 

Las carreras profesionales del siglo XXI

El ámbito económico más volátil, cuando a necesidad de contar con más liderazgo y aprendizaje perpetuo, también esta generando carreras profesionales muy diferentes de las representativas del       siglo XXI.

Algunas de las carreras profesionales exitosas del siglo XXI serán más dinámicas. La mayor incertidumbre y volatilidad prevalecidas tienden a resultar incomodas por la gente en un principio. Los beneficios pueden ser significativos. Las personas que aprenden a dominar caminos profesionales más volátiles también, aprenden a sentirse más cómodos ante el cambio en términos generales, se vuelven más capaces se participar en las transformaciones organizacionales. Desarrollan más fácilmente al potencial de liderazgo que poseen. Al contar con un mayor nivel de liderazgo, se ubican en una mejor posición para ayudar de manera significativa los resultados más importantes, a la vez que reducen al mínimo los dolorosos efectos del cambio.

 

Ese salto tan necesario hacia el futuro

Existen innumerables motivos por los cuales muchas personas continúan aferradas al modelo profesional y de crecimiento del siglo XX. En ocasiones el problema es la complacencia. Otras veces no tienen una visión clara del siglo XXI, y por lo tanto no saben en qué sentido tiene que cambiar.

Lo mejor será que la mayoría de nosotros empecemos a aprender cómo enfrentar el cambio, cómo desarrollar el potencial de liderazgo que pudiéramos poseer, y cómo ayudar a nuestras organizaciones en el proceso de transformación. Será mejor que la mayoría  de nosotros demos el salto hacia el futuro, a pesar de los riesgos que esto implique.

Quienes hoy en día se encuentran a la cabeza de las empresas y alientan a los demás a dar el salto hacia el futuro, quienes los ayudan a vencer los temores naturales, y quienes en consecuencia amplían la capacidad de liderazgo en sus organizaciones, son personas que brindan un servicio profundamente importante para comunidad humana entera.